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Hoy me desperté sobre un camino sorpresivamente, abrí bien los ojos, mire hacia los lados y vi un cartel en el que decía 17, supongo que serian los kilómetros, sino que iba a ser.
Entonces me pregunté qué hacia ahí parado, después de pensarlo se me ocurrió darme vuelta y ver por donde había caminado, que cosas había recorrido sin darme cuenta, pero apenas comencé los pasos me encontré con mucho chicos y chicas, no los conté pero pienso que serian alrededor de 20.
Les pregunté de dónde venían y me dijeron que de un camino que particularmente era igual al mío, también me dijeron que lo que estaban haciendo era recorrer ese camino para explorarlo, exactamente lo mismo que yo.
Entonces propuse porque no recorrerlo juntos, si eso es lo que queríamos. Aceptaron y emprendimos el mismo, al pasar los kilómetros, que obviamente iban descendiendo, encontramos a mas chicos que se habían desviado, pero también recorrían ese pasado, se sumaron a nosotros y seguimos caminando, pero con un detalle, apenas pasábamos kilómetros notábamos cambios en nuestro cuerpo, la voz se hacia mas aguda, el rostro se iba modificando y nuestro cuerpo se hacia mas pequeño, nos miramos sin entender y seguimos caminando hasta que por fin llegamos a un cartel que decía 4, también imaginamos que se refería a kilómetros, pero a la altura de ese cartel había una barrera que cortaba el camino, igual, este seguía detrás de la barrera, pero al estar cansados y con un cuerpo idéntico al de un chico de jardín decidimos descansar ese día y al otro, volver a emprender el camino de donde habíamos venido.
Al dia siguiente comenzamos a caminar y nuestro cuerpo se agilizaba al pasar los kilómetros, y volvía a cambiar, la voz se hacia más grave, el cuerpo crecía, entre otras cosas, y pasamos por lugares donde sembraba el enojo, la alegría, las risas, las tristezas, etc. íbamos hablando entre nosotros y uno dijo:
- Che!, ¿pero nadie se dio cuenta?, estamos en el camino de la vida, los carteles no indican kilómetros, sino años, y nuestro cuerpo responde a esos años, los lugares por donde pasamos son los momentos que vivimos y el hecho de que no hayamos visto lo que pasábamos y de que nos despertemos de golpe indica que no nos dimos cuenta que el tiempo pasó tan rápido -
Y de esa manera, hablando, comentando y reviviendo momentos pasados, llegamos abrazados al cartel 12 donde también había una barrera, pero esta si la podíamos pasar. Apenas detrás de esta misma el camino se dividía increíblemente en veintipico de senderos que continuaban del numero 13 y no llegábamos a ver donde terminaban, cada camino estaba con un cartel que decía el nombre de cada uno de nosotros. Entonces llorando nos abrazamos, nos dimos un beso, nos deseamos suerte. Y prometimos que nos veríamos en el primer cruce que nos tocara en este camino que transitábamos y que sin duda alguna era el camino de nuestra vida.
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